NO ES RABIA TODO LO QUE RELUCE

 

Dog barking

Es cierto que nos asustan/intimidan esas explosiones de rabia/enojo propias de los adolescentes. ¿Por qué lo hacen? Es absurdo,………¿seguro que es absurdo?.

No hay comportamiento que no tenga una justificación. Todo tiene su antecedente y también su consecuente. La conducta se repite por sus consecuencias.

Es cierto que otra conducta sería mejor, pero ellos consiguen su objetivo inmediato: escapar de una situación incómoda.

Los padres/madres tenemos las llaves para que no se produzcan estas explosiones, o al menos para que se reduzcan considerablemente….. ¿Cómo?

Este es un asunto que hay que tratar  ampliamente, y no vamos a hacerlo aquí, pero unas pocas ideas servirán para empezar:

1) No comiences discusiones de forma espontánea, simplemente porque estás cabreado y quieres hacérselo saber. Así tan sólo conseguiremos un nuevo enfrentamiento y alejamiento. O acaso a nosotros, adultos, ¿cuando alguien nos abronca, de inmediato cambiamos de actitud, agradecemos la corrección y aceptamos que estábamos equivocados? Los adolescentes no son muy diferentes en este punto. Nuestra aproximación ha de ser otra.

2) Planifica cómo y qué quieres decirle. Esto evita el levantar la voz y nos dirige en un momento que no es fácil. No se conduce por curvas difíciles sin tener un buen control del vehículo

3) Ten una entrevista con él/ella (hay que acordar día, hora y lugar). Dile de qué se va a tratar y que esperas conocer su opinión. Ten buen ambiente: Un refresco, un helado, pizza,….. y calma. Los jóvenes precisan un poco de tranquilidad para poder expresarse sin ira y para poder abrirse.

4) Primero escuchar, luego escuchar y finalmente compartir (imponer nuestro criterio tan sólo ante situaciones de riesgo inminente) Hay que decidir en qué papel iniciamos la conversación:

  1. OBSERVADOR: Les dejas hablar libremente sin dar consejos,
  2. CONSEJERO: Aquí ellos hablan pero vamos intercalando ideas para que piensen si pueden aplicarlas.
  3. DIRECTOR: Hay momentos en que sí hay que dirigir, hay que orientar cuando están perdidos en el desierto sin cantimplora. Pero este papel no debiera ser nuestra primera opción. Hay que usarla cuando la confianza se ha venido restableciendo.

Si hay que cambiar de papel (de los tres tipos mencionados), se debe hacer en la siguiente reunión (quedar en una nueva fecha para ella).

5) Deja la puerta abierta para otro encuentro.

6) Buen humor,…. enséñale el camino, no te centres en sus errores. Reafirmar su parte positiva es adecuado (aunque por dentro te estés muriendo por darle un “caponazo”)

Puede parecer una aproximación elaborada y débil (no lo es, en absoluto), pero hay que reflexionar si nuestra manera de abordar hasta ahora ha sido eficaz o no.

Si siempre obtienes los mismos resultados, ¿por qué sigues haciendo lo mismo?

Tal vez un cambio venga bien. Los adolescentes precisan saber que se les tiene en cuenta; es la llave para que se abran.

Bueno, ampliaremos esto en otro momento.

Tengamos paz.

PD.: Por cierto, la paz se firma con el enemigo.

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